A los 25 años, cuando vine de Caracas para vivir en Barcelona, ​​ya era una Diseñadora Gráfica con experiencia habiendo emprendido dos negocios, trabajando como autónoma, y en una agencia de publicidad. Vine a España poco después de casarme con Pedro, mi querido compañero, con sueños de libertad y dos visas de estudiante que no nos dieron muchas opciones para encontrar buenos trabajos. Con amor y una determinación inquebrantable, caminamos esos primeros años; nos prohibimos siquiera mencionar lo que llamábamos la palabra con “D” “devolvernos”. Estábamos decididos a tener una vida que amáramos en Europa, una vida en la que pudiéramos caminar libremente por las calles durante la noche sin tener miedo.

Un mes después de nuestra llegada, conseguimos trabajo en una imprenta, ¡sí, hemos estado trabajando juntos desde entonces! Esos trabajos pagaban el alquiler, pero eran trabajos que odiábamos, yo lloraba todas las noches después de irme a casa. Un año después, recibimos nuestras visas de trabajo, éramos libres de perseguir nuestros sueños. Entonces renunciamos. Encontré un “buen” trabajo en una agencia de diseño en Barcelona. Solía ​​ir en bicicleta al trabajo por una de las calles más hermosas de la ciudad para entrar en un espacio bellamente diseñado, tenía un buen salario, pero… los susurros internos que buscaban paz se hacían cada vez más fuertes.

Sentía un cansancio perpetuo, uno que no venía de necesitar descanso, sino de necesitar paz. Para entonces mi práctica de yoga era estable. Trabajaba super rápido todo el día para poder casi correr por Passeig de Gracia y llegar a la última clase de yoga a las 20: 30h. Recuerdo claramente esa sensación de entrar en la sala de yoga y sentir que se detenía el tiempo. Ya no había prisa, no había confusión, estaba en paz. Y quería más.

Así que empecé a ir más profundo, a buscar el tiempo para hacer más y más yoga, a despertarme más temprano para ir a Sadhana antes del trabajo y unos meses después comencé la formación de profesores. ¡Oh, me encantaban esos fines de semana! Recuerdo que veía a mis maestros y con mi modo emprendedor encendido pensaba para mí misma, ¡quiero que esta sea mi vida!

Mirando hacia atrás, tengo que reconocer que mi voz interior ansiaba la paz, en ese momento se sentía como un susurro, ¡pero en realidad eran gritos! ¡Se hizo evidente de muchas maneras! Dolores de cabeza, lumbalgia, estrés en diferentes formas, la necesidad de quejarme, ¡y mucho más! ¡El yoga me guió a través de ese proceso, permitiéndome sentir y dándome tiempo para comenzar a escuchar esos gritos internos de paz! Se hizo tan fuerte que no tuve más remedio que escuchar, ¡y estoy feliz de haberlo hecho! Mi alma clamaba por claridad, por una vida alineada con mi propósito en la vida, con mis valores. Hizo falta coraje y determinación porque construí muros fuertes y no fue fácil tomar las decisiones que tenía que tomar, confiar y abrirme a nuevas posibilidades.

Tendemos a acomodarnos en tantos “debería” y nos desanimamos ante tantos “qué pasa si…” negativos. Pero, ¿qué pasa si escuchas, qué pasa si cambias la perspectiva de tu vida y finalmente encuentras esa paz, ese amor interior, esa inspiración que tu alma anhela? ¿Qué pasa si todo resulta increíble y te sientes genial cuando comienzas a escucharte a ti mismo?

Nos observo como sociedad y normalmente estamos dormidos, seguimos, no pensamos y tratamos de no sentir, de no ver, de no hacer lo que sea necesario para hacer el cambio que sabemos que tenemos que hacer. Puede ser un “bypass” corporativo o espiritual, para mí es lo mismo. Tenemos que ponernos de pie, una y otra vez, mirar hacia adentro, entrenarnos para escuchar nuestro malestar, escuchar los susurros, darnos espacio para vivir plenamente las experiencias que estamos viviendo. Tenemos hambre de amor y atención y tenemos la responsabilidad de alimentarnos con esos espacios de paz, porque sí, tú me afectas, yo te  afecto y ambos afectamos al mundo. ¡Así que hagámoslo de una forma positiva! ¡No te acostumbres a una vida que no quieres, a un trabajo que no te gusta, a una relación que no te trae alegría! ¡Encuentra el amor, encuentra el coraje y transforma lo que necesite ser transformado! ¡Te lo mereces! Y el mundo merece tener la mejor versión de ti, compartiendo tu mensaje único, tu belleza única con todos nosotros, ¡así que hagámoslo!

0 Comments

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

PRÓXIMOS  EVENTOS

FORMACIÓN ONLINE DE KUNDALINI YOGA

Comenzamos el 01 de septiembre

Avalado por Yoga Alliance

YOGA BREAK

Grupo Privado Gratuito

Un lugar seguro donde compartimos sabiduría yóguica para alegrar tu día, mantenerte centrado e inspirado!

HAPPY CHEMICALS ONLINE WORKSHOP

IN ENGLISH

With Pedro Misle